Los drones del crimen

10.05.26 02:02 PM - Comentario(s)

Cómo los cárteles y grupos armados de Hispanoamérica están redefiniendo la amenaza aérea


Algo ha cambiado en el cielo de Hispanoamérica. Lo que hace cinco años era una rareza —un dron sobrevolando una prisión para lanzar un paquete de contrabando— se ha convertido en una realidad cotidiana en los teatros de violencia criminal de México, Colombia y, progresivamente, del resto de la región. El cambio no es solo cuantitativo. Es cualitativo, y tiene implicaciones que van mucho más allá de los enfrentamientos entre carteles y fuerzas del orden.


En abril de 2025, analistas de inteligencia de fuentes abiertas documentaron por primera vez el uso de un dron FPV kamikaze por parte del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en México. Esta tecnología es la misma que Ucrania ha utilizado con devastadores resultados contra objetivos rusos. El salto de teatro bélico convencional a cartel latinoamericano tardó menos de tres años.


Por qué importa este cambio. El dron FPV kamikaze elimina la limitación principal del drone de lanzamiento de carga: la imprecisión. Un quadcóptero lanzando una granada artesanal desde 50 metros de altitud depende del viento, del ángulo y de la suerte. Un FPV guiado por un operador con gafas de visión en primera persona puede maniobrar alrededor de un vehículo, entrar por una ventana o impactar en un punto concreto de una instalación. A un coste inferior a 500 dólares por unidad.


Las cifras respaldan la gravedad del fenómeno. México registró 35 ataques con drones explosivos en 2023 y 77 en 2024. Colombia documentó más de 400 incidentes en solo trece meses, con al menos 11 muertos en los primeros cinco meses de 2025. En julio de ese año, un drone del ELN mató a tres soldados e hirió a ocho en el Catatumbo. En octubre, el CJNG penetró el perímetro de la fiscalía estatal de Tijuana con un dron cargado de explosivo, demostrando que instalaciones de alta seguridad ya no son inexpugnables desde el aire.


LA DOCTRINA UCRANIANA LLEGA AL CRIMEN ORGANIZADO LATINOAMERICANO

El Atlantic Council y el CSIS han documentado que grupos criminales latinoamericanos han enviado operativos al exterior para aprender tácticas de dron FPV del conflicto ucraniano.


El tiempo de adopción de nuevas tácticas entre grupos distintos se ha reducido de 6 meses en 2020 a 4–6 semanas en 2025. En Colombia, el ELN vuela drones de vanguardia y retaguardia protegiendo sus patrullas fluviales — réplica directa de tácticas documentadas en el frente ucraniano.


LOS CINCO USOS DEL DRON CRIMINAL EN HISPANOAMÉRICA

▸ Reconocimiento e inteligencia. El uso más extendido: monitoreo de rutas policiales, seguimiento de convoyes de valor, vigilancia de instalaciones rivales.

▸ Contrabando y logística. Abastecimiento de prisioneros, transporte de drogas sintéticas de alta densidad (fentanilo, nitazinas) a través de fronteras.

▸ Lanzamiento de explosivos. Desde granadas artesanales hasta dispositivos IED de fabricación local. Impreciso pero psicológicamente devastador.

▸ Ataque FPV dirigido. Nueva modalidad kamikaze: guiada, precisa y casi imposible de neutralizar sin sistemas C-UAS específicos.

▸ Control territorial e intimidación. Comunidades enteras desplazadas por el miedo al ataque aéreo impredecible. 600 residentes de Nuevo Caracol (Guerrero, México) abandonaron sus hogares en 2023.


LA BRECHA QUE LOS GOBIERNOS NO PUEDEN CERRAR

La asimetría es brutal. Un dron FPV criminal cuesta 200–500 dólares. Un sistema de detección y neutralización de drones (C-UAS) de nivel institucional cuesta entre 30.000 y 150.000 dólares, requiere personal técnico especializado y no garantiza la neutralización de FPV de alta velocidad. Colombia activó su primer batallón de drones en octubre de 2025, pero sin doctrina estandarizada ni equipamiento C-UAS para sus unidades. El resto de los países de la región no dispone de respuesta articulada.


Esto significa que la ventana de vulnerabilidad para empresas, instituciones y comunidades que operan en zonas de presencia criminal no se va a cerrar en el corto plazo. La pregunta no es si la amenaza existe. Es si las organizaciones la han integrado en sus evaluaciones de riesgo y sus protocolos de seguridad.


¿QUÉ IMPLICA ESTO PARA EMPRESAS CON OPERACIONES EN LA REGIÓN?

Los sectores más expuestos son minería y energía (instalaciones aisladas, sin cobertura C-UAS), logística y transporte (monitoreo de rutas y cargas por drones de reconocimiento), y protección ejecutiva (seguimiento de objetivos individuales con hardware de 300 USD). Ningún sistema de seguridad perimetral convencional está diseñado para neutralizar una amenaza aérea. La evaluación de vulnerabilidad drónica no es una opción avanzada: es una necesidad básica para cualquier operación en zona de riesgo.


En Ares Consulting & Training, podemos ayudarle a anticipar estos riesgos y a diseñar un plan para mitigar sus potenciales consecuencias. Operamos bajo dos pilares: respuesta en tiempo oportuno y discreción absoluta. Transformamos el análisis de riesgos complejos en estrategias de mitigación para el liderazgo ejecutivo. 

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